“Y tus huellas y mis huellas sobre tus huellas, buscando la esperanza que no ha nacido”. Al leer  este haiku, conciso, de la poeta caldense Teresa González, podemos evidenciar en su nueva obra literaria “Arden las Venas de Mujer”, el preámbulo de un poemario que nos canta con una voz que hace preguntas frente a la vida, la injusticia social, el amor, y el abandono del estado a los grupos sociales más vulnerables.

Según el escritor, poeta, ensayista y periodista cultural Juan Carlos Acevedo Ramos, en el libro Arden las venas de Mujer, “un universo femenino se puede empezar a leer en estos nuevos poemas de Teresa González, y desde su canto quiere abarcarlo todo. Viene desde adentro ese universo y va a comprender todo desde sus ojos de creadora, va a caminarlo todo, a pensarlo todo, a decirlo todo, todo quiere ser palabra poética en sus líneas”, puntualizó.

                                                         YO NO LE TEMO

Al fantasma de la muerte, solo le temo al dolor que esconde en su equipaje.
No le temo a la soledad, solo le temo al olvido de los ojos, de los huesos, de la piel, transformados en cenizas quietas, ajenas al amor, a la pasión por los sueños.
No le temo al tiempo que encarcela, le temo a la flor que va muriendo,
a la caricia que se extingue, sin la furia, sin el arrebato de la emoción que la creó.
No le temo al viaje de la vida, sobre las piedras, entre las yerbas espinosas,
enredada en las cadenas que esclavizan, hieren y derrotan la consciencia, sino al fin del camino sin lluvia, sin abrazos, sin el hervor de la sangre estremecida, al contacto de una voz, sin ese doloroso latido de la espera, sin esa caricia pura de paraísos, de luz resplandeciente de lejanas ciudades, llamas amorosas dónde morir, sin el miedo al huracán de lo insondable.
No le temo a la locura del amor, que se deshoja con el viento, que sacude el corazón con el fervor de un terremoto, que hace sonreir a las estrellas, que limpia las desdichas, sino a la llama que lo consume con el tiempo y al tren de la caricia, detenido.

De acuerdo con el escritor Adalberto Agudelo Duque, uno de los  autores con mayor prestigio en Caldas y que ha obtenido reconocimiento a nivel internacional por la calidad de su trabajo literario, sobre la última publicación de la poeta, manifiesta que: “No se trata solamente de sensibilidad, percepción o intuición. Teresa, resuelve la poesía como una sola obsesión: La vida es un viaje, un pasaje que se redime –se gasta– por amor y en el amor. En ese sentido, todo momento es una estación de paso, incluso el erotismo, las sensaciones, la consciencia del otro y de su cuerpo como bienaventuranza”.

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