LOS PAPELES DE JULIO MARTEL: SEPTIEMBRE 18 DE 1819

Por: Adalberto Agudelo Duque

Simón Bolívar, el carnicero de Pasto, se tomó a sangre y fuego a Santafé de Bogotá el 8 de septiembre de 1819 poco más de un mes después de la supuesta “batalla” de Boyacá. Una fuerza descomunal –se habla de 6.000 soldados venezolanos– para someter a un pueblito ya deshabitado, extenuado, por la guerra civil entre Nariño y Torres. Resultado: violaciones. Asesinatos. Robos. Ejecuciones sin fórmula de juicio. (39 ordenados por Santander).

Recibido y coronado como un emperador (él mismo ordenó la confección de la corona), instala una de las más largas y despóticas tiranías en la historia de nuestro país. ¿Por qué los historietistas oficiales no cuentan estos eventos? Claro. Víctimas ellos mismos del sistema solo escriben lo que se les permite escribir, ocultan lo que se les ordena ocultar.

Este acto de atávica barbarie ya se había dado el 8 de diciembre de 1814. Derrotado en Venezuela, fugitivo, en las espaldas el oro y la plata sustraídas de Caracas, recala en Tunja donde … es recibido con honores que no merece … Nombrado por Camilo Torres jefe de todas las tropas de La unión, soldados venezolanos, recibe de este la orden de reducir a Bogotá. Curiosa paradoja, Bolívar, el hermafrodita, combatía en Venezuela a los federalistas. Aquí, veletudes de su carácter, combatió a los centralistas y cobró la venganza de Torres contra Nariño a la sazón peleando en Pasto una guerra que no era suya.

El resultado de esta terrible invasión a Bogotá, lo describe José Manuel Restrepo, el hipócrita y obsecuente secretario   del amo de san Mateo: … como los soldados de La unión se enseñorearon por la fuerza de casi toda la ciudad, fue imposible contener el saqueo especialmente en el Barrio Santa Bárbara. Los venezolanos, irritados, quitaron también la vida a algunos españoles europeos. Fue muy sensible para los amantes de las ciencias el saqueo que hicieron las tropas invasoras del Observatorio Astronómico. El edificio padeció y los soldados se llevaron o despedazaron los libros, instrumentos y papeles preciosos que allí existían…

Doucaudry Holstein añade otro dato: … este (Bolívar) permitió el saqueo de una parte de esta ciudad grande y hermosa durante cuarenta y ocho horas; hecho notable para muchos testigos de vista de tan extraño proceder; y cuando Álvarez (Juan Bernardo) y otros muchos habitantes de Bogotá le hicieron las protestas más vigorosas contra su conducta, replicó colérico que estaba autorizado por las leyes de la guerra para obrar como lo había hecho, por haberse resistido a sus tropas los habitantes de la ciudad y merecer castigo por ello. Los excesos y crueldades cometidos sobre todo contra las mujeres fueron horrendos y las tropas de Bolívar se cargaron de oro, plata y joyas de toda especie…

Fatídico, inmemorable, doloroso, este 18 de septiembre de 1819 consolida la invasión ‘venezolánica’ y Bolívar, don Simón I establece su base de campaña para la invasión del sur con tropas y oficiales, como no, de Venezuela, pues solía decir que los granadinos eran pusilánimes, cobardes. Olvidó, qué raro, el sacrificio de Atanasio Girardot el 30 de septiembre de 1813 y de Antonio Ricaurte el 25 de marzo de 1814, amén de centenares de campesinos, esclavos y siervos reclutados en Bogotá y Cúcuta para liberar a Venezuela y fundar la llamada segunda república. Su ingratitud proverbial, innata, no le permitió  reconocer que Cartagena acogió su sed de poder con las murallas abiertas. Nombrado jefe militar de Barrancas, bajo las órdenes de Labatut, desconoció su autoridad para emprender, Magdalena arriba, su primera campaña. Y que, después de “triunfos” y derrotas con los granadinos, entró en Caracas donde fue recibido por un cortejo de doce doncellas vestidas de ‘blanco impoluto’ que rodean su caballo, lo
obligan al desmonte y lo conducen en carroza imperial para coronarlo de laurel y de flores.

Por supuesto, la acusación de pusalinimidad y cobardía de los granadinos resulta cierta a lo largo de la historia pues le entregaron toda Nueva Granada y se sometieron a la tiranía, el despotismo y los desmanes de su séquito. Precisamente el 18 de septiembre de 1819. Precisamente el 8 de diciembre de 1814. COLOFÓN. A Camilo Torres habría que levantarle juicio por traición a la patria. Todavía se puede.

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